A
pesar de haberse encontrado restos de la
Edad de Bronce, la historia de la Villa,
como en la práctica totalidad del
territorio, se inicia con el asentamiento
de la civilización de la media luna.
Concretamente, se dice que una tribu berberisca
llamada AZ-Zanata, comandada por el caudillo
Zanet, se instaló por estas tierras
dándole el nombre a la población.
Según los escritos Atzeneta significa
lugar pintoresco y agradable. Tras la conquista
cristiana el rey Jaume I donó a Blasco
de Alagón, tras la muerte del cual
pasó a Guillermo de Anglesola, quien
le otorgó, en 1272, la carta de puebla.
A principios del siglo xiv fue adquirida
por la orden del Temple primero, pasando
después a los Sanjuanistas y definitivamente
a la Orden de Montesa (1317).
Desde la
Plaza Mayor
La vista a este municipio de origen musulmán
tiene su punto de arranque en la Plaza Mayor,
donde hallamos, cara a cara, dos de los
más insignes edificios de la villa:
el antiguo Hospital y el palacio del Comendador,
de origen medieval (que actualmente hace
las funciones de ayuntamiento), así
como la iglesia de Sant Bartolomeu (siglo
xvii). La obra originaria del templo se
remontaría a finales del xv y eb
el interior podemos disfrutar de retablos
en todas sus capillas, con madera policromada
(predomina el oro) y están datados
entre los siglos xvii y xviii principalmente.
Continuando nuestro recorrido, aparece la
pequeña ermita de Sant Roc (siglo
xviii), que da paso al casco antiguo del
municipio, donde descubrimos algunas casas
que todavía hoy conservan los sillares,
los ventanales góticos y los escudos
blasonados en sus fachadas.
A través de sus estrechas calles
llegamos a la Placeta, donde se encuentra
el primitivo pozo que abastecía a
la población. El Museo parroquial,
conserva piezas valiosas como el retablo
de San Juan Bautista, tablas centrales del
Bautismo del Señor, San Juan Bautista
y San Onofre. Destacan también las
tablas de flagelación de la Virgen,
con fragmentos de un retablo del xv.
Uno de los lugares más característicos
de Atzeneta es, sin lugar a dudas, el conjunto
conocido como El Castell, junto al río
Monlleó, situado a pocos kilómetros
del municipio en dirección a Les
Useres. Se trata de un bello paraje en el
que se erigen los restos de lo que fuera
una fortaleza, con un torreón gótico
cuadrado. Junto al castillo, de origen musulmán,
aparece adosada una ermita bajo las advocaciones
de la Esperanza y de los santos Fabián
y Sebastián.
Un agradable
paseo
El paisaje de Atzeneta está dominado
por el Macizo del Penyagolosa y nos regala
bellos lugares como el entorno de las ermitas
de Loreto, San Gregorio y el Castell, así
como las fuentes de la Pallissera y de Roure,está
la última con excelentes vistas del
valle.
Gastronomía
Como en toda la zona, existe gran variedad
de platos típicos, entre los que
destacan el tombet, el arròs al forn,
les pataques torrades, l´arròs
caldós, la olla, la truita d´arròs,
els cruixidors, pastissos y prims o els
mostatxons, figues albardaes, .... |