En el siglo xvi Catí contaba con
una cabaña de más de nueve
mil cabezas y oficios como esquiladores,
pelaires, tejedores y comerciantes ernan
corrientes dando una gran pujanza a la población.
Hoy, la ganadería sigue siendo el
principal sustento económico de la
población.
Fruto de esta tradición son las empresas
de embutidos, secado de jamones y fabricación
de quesos que existen en la actualidad,
asimismo la población cuenta con
empresas dedicadas a la elaboración
de turrón y a la fabricación
de muebles todas ellas sin abandonar técnicas
artesanas que se han mantenido a través
del tiempo.
Paseo señorial
Pasear por Catí es ir encontrando
bellos rincones con fachadas de casas que
muetsran orgullosas sus piedras centenarias,
entre las más importantes destacamos
las de Montserrat, la de Jerónimo
Martí, la del Bayle, del Hort, de
En Galià..., mención aparte
merecen la casa Miralles y la casa de la
Vilaa que están separadas por el
carreró del vent y son muestras importantes
de la arquitectura gótica civil de
las comarcas castellonenses. Ambas son obra
del siglo xv, siendo especialmente interesante
la lonja de la Casa Consistorial.
El recorrido monumental por el casco urbano
de Catí lo podemos cerrar con una
visita a la iglesia parroquial dedicada
a la Asunción de la Virgen.
Obra del
siglo xvi, ha sufrido diversas transformaciones
hasta el siglo xviii, mientras el acampanario
que domina toda la población fue
construido en el siglo xvii.
Jalonado
de ermitas
Pero si rico es el casco urbano de Catí
que se enmarca entre dos fuentes la Font
Vella y la Font Nova, no menos interesantes
son las ermitas que jalonan su término
entre las más importantes señalaremos
la ermita de Santa Ana, la de San Vicente
Ferrer (el santo valenciano predicó
en Catí en 1.400 o 1410) y sobretodo
el santuario de l´Avellà, construido
después de la aparición de
la Virgen en el siglo xvi. El santuario
se sitúa a pocos kilómetros
de la población en un hermoso paraje
en el que mana la fuente de l´Avellà,
con excelentes aguas sulfurosas, conocidad
ya por los árabes y de reconocidad
propiedades medicinales.
La romería
Hablar de Catí es hablar de tradición.
La más arraigada es la romería
que cada primer sábado de mayo se
realiza a la ermita de Sant Pere de Castellfort.
El camino es largo y para efectuarlo los
romeros precisan dos jornadas de fastigoso
viaje (entre ida y vuelta). La romería
que se documenta en 1321, que sigue antiguos
caminos y rituales (cantos, comidas, etc.)
es de las más tradicionales y multitudinarias
de cuantas se celebran en las comarcas de
Castellón.
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